La escuela

Para familias y profesionales respetuosas con la infancia

2 modalidades a elegir (o complementar):

Las sesiones

Acompañamiento familiar individualizado y personalizado. Desde casa a través sesiones online. 

Los talleres 

Encuentros grupales de aprendizaje cooperativo. Servicio dirigido a familias y profesionales. 

Después de todos estos años trabajando con infancia he llegado a una firme conclusión; y es que el gran compromiso que siento por cuidar y proteger la niñez nace de una profunda vocación: siempre he querido lograr ser la adulta que necesité cuando era una niña. 

Ternura y sensibilidad

Una de las principales necesidades que tenemos las personas adultas y pequeñas es la necesidad de amor. Desde que nacemos necesitamos sentirnos seres queridos, a salvo y con la presencia de nuestras figuras de apego y seguridad. Si hay algo imprescindible que no nos puede faltar en el acompañamiento de nuestras criaturas es la ternura y sensibilidad. El vínculo y apego seguro, esenciales para nuestro correcto desarrollo, se logran con respeto, conexión, escucha y acompañamiento emocional. 

El juego como motor de aprendizaje

Sin juego no hay infancia. A menudo, tenemos demasiada prisa porque las criaturas crezcan y hagan "cosas de mayores", olvidando que jugar no es un premio ni un capricho sino el proceso natural con el que desarrollarnos y aprender.  Creo que es importante anteponer el juego a cualquier otro tipo de recurso educativo, como pueden ser los deberes y algunas tediosas tareas escolares que realmente no son atractivas ni corresponden con las necesidades pedagógicas de esta edad. La letra con sangre no entra. ¡Hay que favorecer las ganas de aprender, la diversión y la curiosidad! Creando situaciones de aprendizaje apetecibles y teniendo en cuenta los gustos e intereses individuales de cada peque fomentando la creatividad y el libre desarrollo de su identidad. 

Igualdad y diversidad

La base para una sociedad más justa es educar en igualdad sin importar que seas niña o niño, tu raza, cultura o clase social. Respetar los ritmos individuales y tener en cuenta las necesidades reales de cada peque es una asignatura pendiente en nuestro sistema educativo que no está adaptado a la infancia y su diversidad. Un alumnado del que también forman parte criaturas con una larga lista de condiciones como pueden ser el espectro autista, síndrome de down, la hipoacusia o movilidad reducida. 

STOP ADULTISMO

De la mano del adultismo, hemos aprendido a ganarnos el respeto de los niños y niñas a través de una lucha de poderes basada en el autoritarismo, el miedo, los chantajes y castigo... Sin embargo, en una relación sana con la infancia, el respeto es algo que se comparte y que no se impone, es simétrico y bidireccional, es decir: se recibe y se da. 

Desde hace años, uno de mis principales objetivos es acompañar y guiar a personas adultas que desean revisarse y mejorar su relación con la niñez.   

Mi trabajo con infancia:

Profesionalmente, mi dedicación a la infancia se ha dado de múltiples maneras: acompañando a peques y sus familias como logopeda, educadora, tallerista...  Divulgando a través de charlas presenciales e internet, y actualmente como formadora. Además, me gusta pensar que en el futuro me esperan muchas formas nuevas que explorar.